𝕃𝔸 𝔻𝕌𝔻𝔸
📕LA DUDA
UNA HISTORIA CON POTENCIAL QUE NO TERMINÓ DE CONQUISTARME
Hoy vengo a hablaros de una lectura que compartí con mis compañeros de la lectura conjunta de Embajadores de Libros. La duda, de Emilio Moya, ha sido una novela llena de altibajos que, aunque no partía con una idea preconcebida, no ha logrado estar a la altura de mis expectativas. Pero como siempre, vayamos por partes, porque no todo en esta historia ha sido negativo.
La historia gira en torno a Lorenzo, un personaje marcado por una profunda depresión fruto de varias tragedias personales. Todo cambia cuando una misteriosa nota escrita por una mujer desconocida despierta en él una chispa de curiosidad. Ese pequeño gesto se convierte en el impulso necesario para sacarlo de su letargo y empujarlo de nuevo hacia la vida.
La premisa es prometedora. La trama está bien construida, y los personajes, especialmente los secundarios, están bien perfilados. Sin embargo, el estilo narrativo del autor me ha resultado especialmente denso. El exceso de descripciones y las repeticiones constantes ralentizan el ritmo, y en más de una ocasión me he sorprendido desconectando de la lectura. La escasez de diálogos también juega en contra de la agilidad del texto, haciéndolo más pesado de lo que me habría gustado.
La novela está narrada en primera persona por el propio Lorenzo y se estructura en dos líneas temporales. Aunque esta técnica puede enriquecer la historia —y en este caso permite conocer con más profundidad a algunos personajes clave—, los saltos temporales carecen de aviso, lo que puede desorientar al lector.
Por otro lado, no me ha resultado fácil empatizar con el protagonista. Lorenzo se presenta como un personaje bastante plano, poco carismático y con una actitud pasiva ante situaciones donde uno esperaría mayor determinación.
Aun así, hay que reconocer que la novela incluye algunos giros inesperados que mantienen el interés. Eso sí, también encontramos escenas que rozan lo inverosímil, y en mi caso, no llegué a conectar con ellas.
En definitiva, La duda parte de una base sólida, con una trama que promete, pero se ve empañada por un estilo narrativo que, en mi opinión, le resta fuerza. Aun así, como siempre digo, esto no deja de ser una experiencia personal. Si te llama la atención la historia, te animo a que la leas y saques tus propias conclusiones.
La historia gira en torno a Lorenzo, un personaje marcado por una profunda depresión fruto de varias tragedias personales. Todo cambia cuando una misteriosa nota escrita por una mujer desconocida despierta en él una chispa de curiosidad. Ese pequeño gesto se convierte en el impulso necesario para sacarlo de su letargo y empujarlo de nuevo hacia la vida.
La premisa es prometedora. La trama está bien construida, y los personajes, especialmente los secundarios, están bien perfilados. Sin embargo, el estilo narrativo del autor me ha resultado especialmente denso. El exceso de descripciones y las repeticiones constantes ralentizan el ritmo, y en más de una ocasión me he sorprendido desconectando de la lectura. La escasez de diálogos también juega en contra de la agilidad del texto, haciéndolo más pesado de lo que me habría gustado.
La novela está narrada en primera persona por el propio Lorenzo y se estructura en dos líneas temporales. Aunque esta técnica puede enriquecer la historia —y en este caso permite conocer con más profundidad a algunos personajes clave—, los saltos temporales carecen de aviso, lo que puede desorientar al lector.
Por otro lado, no me ha resultado fácil empatizar con el protagonista. Lorenzo se presenta como un personaje bastante plano, poco carismático y con una actitud pasiva ante situaciones donde uno esperaría mayor determinación.
Aun así, hay que reconocer que la novela incluye algunos giros inesperados que mantienen el interés. Eso sí, también encontramos escenas que rozan lo inverosímil, y en mi caso, no llegué a conectar con ellas.
En definitiva, La duda parte de una base sólida, con una trama que promete, pero se ve empañada por un estilo narrativo que, en mi opinión, le resta fuerza. Aun así, como siempre digo, esto no deja de ser una experiencia personal. Si te llama la atención la historia, te animo a que la leas y saques tus propias conclusiones.
