LA ESCALA MASÓNICA


   Abrir un libro y encontrarte con un asesinato que es solo la primera pieza de un misterio siempre despierta mi curiosidad. Eso fue exactamente lo que me ocurrió con La escala masónica, una novela que mezcla historia, manuscritos antiguos y masonería para construir una investigación llena de incógnitas.


   Leo Cárdenas, un anticuario especializado en libros, ve cómo su vida cambia por completo tras el asesinato de un amigo. Lo que en un principio parece un crimen aislado termina conduciéndolo a una investigación donde los manuscritos del siglo XVI, los mensajes cifrados y los secretos relacionados con la masonería cobran un protagonismo absoluto. A partir de ese momento, la historia va desplegando un entramado de pistas, conspiraciones y enigmas que invitan a seguir leyendo para descubrir qué se esconde realmente tras todo lo ocurrido.


   Uno de los aspectos que más disfruté de la novela fue esa sensación de ir avanzando junto al protagonista, intentando encajar cada nueva pieza del puzle. Me gustan las historias que plantean preguntas constantemente y que consiguen mantener viva la curiosidad, y aquí encontré precisamente eso. Cada descubrimiento parecía abrir una nueva puerta, haciendo que quisiera seguir leyendo para averiguar hasta dónde llegaba el misterio.


   También me resultó interesante la ambientación. Todo lo relacionado con los manuscritos antiguos, los códigos, las referencias históricas y la masonería aporta un toque diferente a la historia y consigue crear una atmósfera que acompaña muy bien el desarrollo de la investigación. Es uno de esos libros que te invitan a sumergirte en un mundo lleno de secretos y conocimientos ocultos.


   Sin embargo, la lectura no mantuvo siempre el mismo ritmo. Hubo momentos en los que sentí que la narración se volvía algo más pausada y, en determinados pasajes, me resultó un poco pesada. Algunas explicaciones ralentizaron el avance de la historia y me hicieron perder parte del impulso que llevaba hasta ese momento.


   Aun así, el misterio principal seguía siendo lo bastante interesante como para mantenerme enganchada. Quería descubrir qué había detrás de todos esos acontecimientos y esa curiosidad terminó pesando más que esos tramos algo más lentos.


   Al terminar la novela me quedó una sensación positiva. Aunque no fue una lectura perfecta para mí, sí disfruté del viaje que propone Patrick Ericson y de la forma en que va construyendo el misterio alrededor de documentos antiguos, secretos históricos y una investigación que poco a poco va ganando en complejidad.


   Creo que es una novela que puede gustar especialmente a quienes disfrutan de los thrillers históricos, las conspiraciones y las historias en las que los libros, los manuscritos y los enigmas del pasado tienen un papel protagonista. En mi caso, fue una lectura entretenida que, pese a esos momentos en los que el ritmo decayó, consiguió mantener viva mi curiosidad hasta el final.





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