𝓛𝓪 𝓿𝓮𝓻𝓭𝓪𝓭 𝓼𝓸𝓫𝓻𝓮 𝓮𝓵 𝓬𝓪𝓼𝓸 𝓗𝓪𝓻𝓻𝔂 𝓠𝓾𝓮𝓫𝓮𝓻𝓽

   Llevaba muchísimo tiempo queriendo leer a Joël Dicker. Había visto tantas opiniones positivas sobre sus novelas que, paradójicamente, fui retrasando el momento por miedo a que las expectativas me jugaran una mala pasada. Ya me ha ocurrido alguna vez con libros muy recomendados. Por suerte, en esta ocasión puedo decir que entiendo perfectamente el entusiasmo que despierta esta historia.
 
   La novela arranca en 1975 con una llamada a la policía que apenas dura unas páginas, pero que basta para sembrar la intriga. Después damos un salto hasta 2008, donde conocemos a Marcus Goldman, un escritor que atraviesa un bloqueo creativo mientras intenta escribir su segunda novela. En busca de inspiración decide visitar a su antiguo profesor y mentor, Harry Quebert. Sin embargo, lo que parecía una simple visita se convierte en el inicio de una auténtica pesadilla cuando aparece enterrado en el jardín de Harry el cadáver de Nola Kellergan, una adolescente desaparecida más de treinta años atrás.

   A partir de ese momento, Marcus se embarca en una investigación para demostrar la inocencia de su maestro. Lo interesante es cómo Joël Dicker construye la historia a través de constantes saltos temporales que nos permiten conocer tanto los acontecimientos de 1975 como la relación entre Marcus y Harry, además de descubrir, poco a poco, las piezas de un puzle que parece no encajar nunca del todo.

   Uno de los aspectos que más me ha gustado es la estructura de la novela. No sigue un orden cronológico tradicional y, lejos de resultar confusa, consigue mantener el interés de principio a fin. Además, cada capítulo comienza con una breve conversación entre Harry y Marcus sobre el oficio de escribir, pequeños consejos que no solo enriquecen la historia, sino que también invitan a reflexionar sobre la literatura, el éxito y la vida.


   Aunque mi valoración es la máxima, sí hay un aspecto que no terminó de convencerme. La forma en la que se expresan Harry y Nola, especialmente ella, me resultó demasiado artificiosa. En algunos momentos sus diálogos me parecieron excesivamente rebuscados y poco creíbles para una chica de quince años, lo que me sacó ligeramente de la historia.

   
   Aun así, La verdad sobre el caso Harry Quebert es una novela absorbente, de esas que consiguen que necesites leer "un capítulo más". Está llena de giros inesperados que hacen que desconfíes de todos los personajes en algún momento y combina el misterio con una profunda reflexión sobre el amor, la amistad, la ambición y el peso de las decisiones. Un thriller que mantiene la tensión hasta la última página y que, sin duda, me ha dejado con muchas ganas de seguir descubriendo la obra de Joël Dicker.




Entradas populares