1973
Un asesinato sin resolver, una conspiración internacional y un expolicía atrapado entre la CIA y el régimen franquista: la verdad siempre tiene un precio.
En 1973, Jerónimo Tristante nos sitúa nuevamente junto a Julio Alsina, un expolicía español exiliado en París que ha dejado atrás su turbulento pasado bajo el franquismo para llevar una vida tranquila como librero en Montmartre junto a su esposa Rosa, su hijo y su amigo Joaquín. Pero esa aparente estabilidad se rompe cuando Epstein, un agente de la CIA, lo contacta con una propuesta que no puede rechazar: investigar un brutal asesinato ocurrido dos años atrás en la lujosa urbanización de Puerto Rey, en Vera, Almería. A cambio, Alsina recibiría una cuantiosa suma de dinero y pasaportes españoles para él y su familia. Negarse supondría su deportación y entrega al régimen que aún lo considera un enemigo.
Lo que inicialmente parece un caso cerrado pronto se revela como una investigación llena de contradicciones, cabos sueltos y secretos enterrados. Con la ayuda de Ernesto Sampedro, un joven policía con un conocimiento enciclopédico del caso, Alsina se adentra en una investigación cada vez más compleja, enfrentándose a la resistencia de las autoridades locales, la presión de la CIA y la sombra de un régimen que no olvida.
La novela combina con acierto la investigación criminal, la conspiración internacional y un contexto político que condiciona cada movimiento de los personajes. Desde el inicio se percibe que la acción va a tener un papel importante, pero Tristante no se limita al caso policial. La presión de los distintos bandos y la dificultad para descubrir la verdad convierten la historia en un recorrido tenso y lleno de intriga.
Uno de los mayores aciertos es, sin duda, su protagonista. Julio Alsina sostiene el peso de la historia y, a la vez, la define. Su evolución respecto a la novela anterior, 1969, añade profundidad y continuidad a la serie, mientras que la relación con Ernesto Sampedro aporta una dinámica de colaboración y complicidad que equilibra la investigación y enriquece el desarrollo de la trama.
El ritmo de lectura es generalmente ágil gracias a los capítulos cortos y a los diálogos frecuentes, aunque hay momentos en los que la narración se ralentiza al centrarse más en los aspectos políticos. No obstante, estos elementos son fundamentales para comprender el trasfondo de la historia y dotan de verosimilitud al relato.
El estilo de Tristante es claro, directo y eficaz, con una ambientación muy cuidada que refleja tanto el exilio en París como la tensión latente en la España franquista. El contexto histórico no es un mero telón de fondo, sino un motor que influye en las decisiones de los personajes y en el rumbo de la investigación.
En definitiva, 1973 es una lectura sólida que, aunque no haya sido la más disfrutable de Tristante para mí, ofrece una trama bien construida, un protagonista convincente y un trasfondo histórico que engancha. Recomendaría esta novela a quienes disfrutan del thriller histórico con conspiraciones políticas, personajes con peso narrativo y tramas que invitan a cuestionar la versión oficial de los hechos.
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