HASTA QUE DEJE DE LATIR



   Hay historias que empiezas convencida de que te van a gustar y luego están esas que, sin pedir permiso, se te instalan en el interior y empiezan a latirte por dentro.
   Hasta que deje de latir ha sido exactamente eso para mí, una lectura que no solo se disfruta, sino que se siente.

   La novela nos presenta a Matt, un joven que recibe un trasplante de corazón cuando su vida pende de un hilo. Sobrevive, sí, pero nada vuelve a ser igual. Vivir con el corazón de otra persona en el pecho no es solo una cuestión médica: es emocional, identitaria y casi espiritual.
   Por otro lado está Jessica, una mujer con el alma rota que huye de Florida hacia el frío de Boston, buscando cumplir su sueño de trabajar como bibliotecaria en la Boston Public Library y, al mismo tiempo, cerrar un capítulo doloroso de su pasado sentimental.
   Ambos llegan a la historia con heridas abiertas y una clara resistencia al amor hasta que algo inexplicable y precioso comienza a unirlos. Y es ahí donde la autora despliega toda la magia de esta novela.

   La historia está narrada a tres voces, una de ellas muy especial y sorprendente, lo que aporta una profundidad emocional distinta y un enfoque original que marca la diferencia. No estamos ante un triángulo amoroso al uso, sino ante uno cargado de simbolismo, sensibilidad y una conexión que va más allá de lo racional. Es una historia de segundas oportunidades, de pérdidas, de lo que dejamos atrás y de lo que, quizá, nunca se va del todo.

   Es una novela que contiene pinceladas de esa magia invernal que envuelve Boston y que aporta calidez incluso en los momentos más duros. Manuela Valerio consigue transmitir la carga emocional con una delicadeza admirable, haciendo que cada escena se sienta honesta y cercana.

   La empatía que he sentido con Matt y Jessica ha sido brutal. Sus miedos, sus dudas y su forma de enfrentarse al amor hacen que el lector conecte con ellos desde las primeras páginas. He disfrutado muchísimo de esta historia, no solo por lo que cuenta, sino por cómo lo hace.

   Y antes de terminar, me gustaría dejaros con una pregunta que sobrevuela toda la novela y que, cuando cierras el libro, sigue latiendo contigo:
¿Puede un trasplante de corazón llevar consigo parte de la esencia del donante al receptor?

   Una lectura emotiva, dulce y diferente, que recomiendo sin dudar a quienes buscan historias que dejan huella. 

Entradas populares