Cuando el misterio se escribe entre sombras y supersticiones

   Volver a encontrarme con Erin Taylor era una de esas cosas que tenía claro que iba a disfrutar. Después de acompañarla en su anterior caso, tenía curiosidad por descubrir cómo afrontaría todo lo vivido y, sobre todo, qué nueva investigación pondría a prueba su instinto. Y Cuando las estrellas se apaguen, de Alice M. Bloom, no ha tardado demasiado en recordarme por qué me gusta tanto este personaje.

   La historia arranca con 4 muertes prácticamente simultáneas. 4 rostros conocidos del mundo del cine, la música, los videojuegos y las redes sociales aparecen muertos en diferentes puntos del país y, mientras los agentes de Boston todavía intentan recuperarse de las heridas del caso anterior, Erin recibe el encargo de viajar hasta Luisiana para interrogar a un hombre que se hace llamar Mamba Negra y que asegura haber cometido los 4 asesinatos él solo. A partir de ahí, la investigación nos lleva directamente a Nueva Orleans, y creo que aquí Alice M. Bloom ha vuelto a jugar una de sus mejores cartas: la ambientación.

Nueva Orleans no podía ser un escenario cualquiera

   Vudú, espíritus, magia negra y supersticiones se incorporan a la trama de una manera que consigue mantener esa sensación de misterio prácticamente constante. Y es que no es lo mismo hablar de vudú en Boston que hacerlo en Nueva Orleans. La autora lo sabe y aprovecha la personalidad de la ciudad para convertirla en una pieza más de la historia.

   Me ha gustado especialmente ese componente esotérico porque aporta una identidad propia al caso y consigue que, además de intentar descubrir quién está detrás de los asesinatos, constantemente te preguntes hasta dónde llega lo real y dónde empiezan las creencias.

   La pluma de Alice vuelve a resultar muy visual. Sus descripciones consiguen que puedas imaginar los escenarios y sentir la atmósfera sin caer en el exceso, y la extensión de los capítulos me ha parecido muy acertada: justo cuando empiezas a acomodarte, aparece ese pequeño empujón que te hace pensar aquello tan peligroso de "uno más y lo dejo". Spoiler: sabemos los dos que eso rara vez funciona.

Erin Taylor vuelve, pero no es la misma

   Una de las cosas que más he disfrutado ha sido reencontrarme con Erin y comprobar cuánto ha evolucionado. El caso anterior ha dejado secuelas en ella y estas tienen un peso importante en esta nueva historia. Sus fantasmas, sus dudas y sus decisiones hacen que resulte mucho más fácil comprenderla y empatizar con ella. He entendido sus motivos incluso cuando no compartía sus decisiones y, en algún momento, me he metido demasiado en su piel y su instinto sigue fascinándome.

   Frente a ella tenemos a Mamba Negra, un villano que está a la altura de las circunstancias. La autora consigue transmitir esa sensación incómoda que provoca este personaje en quienes tienen que enfrentarse a él, y eso hace que cada uno de sus movimientos tenga un punto de inquietud.

Una investigación para hacer tus propias apuestas

   Reconozco que en la parte central he sentido el ritmo algo más pausado que en el primer libro, no me ha sacado de la historia ni ha hecho que perdiera el interés, pero sí he notado esa diferencia y eso cambia cuando las piezas comienzan a encajar. Llegado ese momento, mi cabeza ya estaba haciendo sus propias apuestas, buscando conexiones y señalando sospechosos. Tenía claro quién creía que estaba detrás de todo aquello y, evidentemente, necesitaba comprobar si mi instinto estaba tan afinado como el de Erin.

   Cuando las estrellas se apaguen ha estado a la altura de mis expectativas. Me ha gustado volver a acompañar a Erin Taylor, descubrir una nueva investigación y dejarme envolver por ese misterio donde el thriller y lo esotérico caminan de la mano.

   Alice M. Bloom vuelve a demostrar que sabe atrapar al lector y, aunque este caso me haya parecido ligeramente más pausado que el anterior, no me ha defraudado.

   Y ahora solo puedo decir una cosa: Erin, yo sigo contigo para el próximo caso.

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