A veces, para volver a vivir, solo necesitamos recordar
¿Y si para volver a encontrar nuestro camino solo necesitáramos detenernos a recordar de dónde venimos?
Laura está atravesando uno de esos momentos en los que parece que todo se desmorona al mismo tiempo. Su inmobiliaria atraviesa una crisis, su matrimonio tampoco pasa por su mejor momento y la muerte de su madre termina de dejarla al borde del abismo. Cuando parece que no encuentra dónde agarrarse, descubre algo que cambiará su manera de mirar su propia vida: el diario que Isabel escribió antes de morir.
Y es precisamente entre esas páginas donde comienza un viaje mucho más profundo de lo que Laura esperaba. Un viaje hacia sus recuerdos, hacia su infancia y hacia todos esos pequeños instantes que alguna vez la hicieron feliz, pero que quedaron enterrados bajo las prisas, las obligaciones y el ruido de la vida adulta.
Cuando recordar también significa volver a vivir
Las últimas páginas es una historia que habla de algo tan sencillo como complicado: aprender a valorar los momentos que tenemos delante.
A través de las palabras de Isabel, Laura comienza a comprender que una vida no se construye únicamente a partir de los grandes acontecimientos, también está hecha de una conversación, una tarde cualquiera, una risa, un recuerdo de infancia, una persona que nos marcó… Momentos que quizá parecían insignificantes cuando sucedieron, pero que con el paso del tiempo descubrimos que eran precisamente los que daban sentido a todo y creo que ahí está una de las grandes virtudes de esta novela: consigue que el viaje de Laura termine siendo también un poquito nuestro. Porque mientras ella recupera sus recuerdos, resulta inevitable echar la vista atrás y preguntarnos por los nuestros.
Una historia que habla bajito
Verónica Sandel escribe con una sensibilidad serena, sin necesidad de recurrir a grandes artificios para transmitir emociones. La historia se desarrolla de una manera íntima y cercana, dejando que sean los personajes y sus recuerdos quienes vayan calando poco a poco.
Para mí ha sido una lectura especialmente emotiva. Las últimas páginas no solo me ha contado la historia de Laura, en muchos momentos me ha hecho mirar hacia mi propia historia y recordar personas, lugares y momentos que forman parte de quien soy. Ha sido de esas lecturas que consiguen que cierres el libro durante unos minutos, simplemente para respirar y dejar reposar lo que acabas de leer.
Un abrazo en forma de libro
Si algo me llevo de esta historia es esa sensación de reconfortar sin pretender tener todas las respuestas. Es un libro para quienes alguna vez han sentido que han perdido el rumbo, para quienes necesitan recordar que vivir no consiste únicamente en avanzar y para quienes han olvidado detenerse a disfrutar de esos pequeños instantes que, sin darnos cuenta, terminan siendo los más importantes.
Las últimas páginas es, en definitiva, una invitación a mirar atrás sin miedo, a reconciliarnos con nuestros recuerdos y a entender que quizá nunca hemos perdido del todo aquello que nos hacía felices. A veces solo necesitamos volver a abrir esas páginas.
Y yo, al cerrarlas, me quedé con una pregunta dando vueltas en la cabeza: ¿Cuántos momentos de nuestra propia vida estamos dejando pasar sin darnos cuenta de que algún día serán nuestros recuerdos favoritos?
Un libro recomendado para lectores que disfrutan de historias humanas, emotivas e introspectivas; novelas sobre el duelo y la superación y, sobre todo, de esas lecturas que no necesitan levantar la voz para quedarse contigo mucho después de haberlas terminado.