Curiosidad literaria de agosto: cuando rechazaron Rebelión en la granja porque "los cerdos eran demasiado inteligentes"

   El 17 de agosto de 1945 llegó a las librerías una novela que acabaría convirtiéndose en uno de los grandes clásicos del siglo XX: Rebelión en la granja, de George Orwell.


   Hoy resulta difícil imaginar que una obra tan influyente pudiera haber tenido problemas para encontrar editor. Sin embargo, la realidad fue muy distinta. Antes de convertirse en un éxito mundial, la novela fue rechazada por varias editoriales, y uno de esos rechazos pasó a la historia por un motivo tan sorprendente como difícil de creer.

   George Orwell terminó Rebelión en la granja en plena Segunda Guerra Mundial.
La novela era una sátira política que criticaba el totalitarismo soviético a través de una granja en la que los animales se rebelaban contra los humanos para terminar creando un régimen tan opresivo como el que habían derrocado.
El problema era el momento en el que llegó el manuscrito. En aquellos años, la Unión Soviética era aliada de Gran Bretaña en la lucha contra la Alemania nazi. Publicar una obra que pudiera interpretarse como una crítica a Stalin no parecía una buena idea, y muchas editoriales prefirieron no asumir ese riesgo y así comenzó el largo recorrido de Orwell en busca de alguien dispuesto a apostar por su novela.

   Uno de los manuscritos llegó a Faber & Faber, una de las editoriales más prestigiosas del Reino Unido. Allí trabajaba como editor T. S. Eliot, uno de los poetas más importantes del siglo XX y futuro Premio Nobel de Literatura.
Tras leer la novela, Eliot decidió rechazarla. Lo más curioso no fue el rechazo en sí, sino uno de los argumentos que expuso en la carta enviada a Orwell.
Según Eliot, la historia no resultaba del todo convincente porque los cerdos eran demasiado inteligentes en comparación con el resto de los animales. Incluso llegó a sugerir que la granja habría necesitado unos cerdos con un mayor sentido del bien común, en lugar de presentarlos como líderes manipuladores.

   Vista con la perspectiva actual, aquella explicación resulta casi irónica, ya que precisamente esa representación de los cerdos es una de las claves que convirtió la novela en un clásico.

   Afortunadamente, otra editorial decidió asumir el riesgo y el 17 de agosto de 1945, Rebelión en la granja fue publicada por Secker & Warburg.

   La respuesta de los lectores fue inmediata. La primera edición se agotó rápidamente y la novela comenzó un recorrido imparable que la convertiría en una de las obras más leídas, estudiadas y traducidas del siglo XX.

   Con el paso del tiempo, su célebre frase «Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros» ha pasado a formar parte de la cultura popular como una de las críticas más brillantes al abuso del poder.

   La historia editorial de Rebelión en la granja demuestra que incluso las grandes obras pueden encontrar puertas cerradas.
Unas veces por motivos políticos, otras, por miedo. Y, en ocasiones, por argumentos que hoy resultan casi imposibles de creer.

   Lo cierto es que aquellos "cerdos demasiado inteligentes" terminaron protagonizando una de las metáforas más famosas de la literatura universal y demostraron que una buena historia siempre acaba encontrando el camino hacia sus lectores.

   Porque, a veces, los libros que más incomodan en su época son precisamente los que el tiempo termina convirtiendo en imprescindibles.

Entradas populares